1922: annus mirabilis

En aquel año, James Joyce publica el Ulysses en París, gracias a la ayuda de Sylvia Beach de Shakespeare and Company. En una habitación de la rue Hamelin, a algunos kilómetros de allí, Marcel Proust termina À la recherche du temps perdu y, poco después, muere de cansancio y bronquitis. Entretanto, Picasso da a conocer su Mujeres corriendo por la playa, T.S Eliot publica Waste Land, Rainer Maria Rilke escribe las últimas Duineser Elegien y, por si fuera poco, Stravinski presenta su Mavra nada menos que en el ballet de Diaghilev. El mundo parece tomar un respiro entre las dos grandes guerras, como si se empeñara en olvidar el cataclismo antes de arrojarse al holocausto. Los colores, las palabras, las notas musicales se esfuerzan en seguir viviendo, construir un sentido, en medio del horror más voraz.

A miles de kilómetros, en un país inventado de tan irreal, en la obscura imprenta de un panóptico, un hombre ojeroso publica doscientos ejemplares de su poemario. Los distribuirá entre sus amigos, antes de viajar a Europa, donde no se encontrará con Joyce, tampoco con Proust o Eliot, menos aún con Rilke. Ni siquiera podrá tomar una cerveza con Pablo Picasso, quien haría un retrato de él, pero a partir de una fotografía. De la dulce y alegre Europa no conocerá una sola línea, ni tan siquiera un color o una nota musical, aunque sí los albores de la segunda guerra que devastaría a todo un continente. Morirá poco antes, en una habitación parisina, cuentan que acompañado de su mujer, en medio de algo parecido a una digna pobreza.

Ahora, el viajero que quiera encontrarlo puede acudir al cementerio parisino de Montparnasse donde están enterrados muchos genios europeos, cientos de víctimas de la guerra y aquel peruano, de nombre César Vallejo, cuyos poemas son leídos por los futuros poetas peruanos, también franceses y alemanes, quienes, sin saberlo, también son sobrevivientes de esa gran catástrofe llamada humanidad.

ImagenPublicado en: Justa blog  http://www.justa.com.mx/blog/1922-annus-mirabilis/

 

Anuncios

3 pensamientos en “1922: annus mirabilis

  1. Podría escribir algo parecido sobre 2014. Parecido si hablo de un gran autor, no por el estilo, evidentemente. Gracias por recordar al maestro que sobrepasa la palabra poeta y que hizo de la poesía una forma de vida. Tantos nombres tan célebres que, desde nuestra perspectiva, mengua aun hoy a la sombra de Vallejo. Seguro que estaría satisfecho por ser recordado por un compatriota de letras y espacios como tú.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s