Macumba

La negra me dijo que con la pócima lo tendría como un perro a mis pies. Me dijo que abandonaría a su esposa y sus hijos, renunciaría al trabajo y llegaría arrastrándose hasta mi puerta para pedirme que finalmente viva con él. Me dijo también que me regalaría joyas, autos, pisos, que mi vida a su lado sería una constante de lujo, confort y derroche. No se equivocó. Lo que no me dijo la muy maldita es que después de todo este tiempo a su lado terminaría aburrida con sus caprichos, cansada con sus poses, hastiada con sus vanidades. Por eso, maldigo la buena suerte de su ex mujer que se deshizo del pesado ese como por arte de magia.

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Publicado en “Fix100”, revista hispanoamericana de ficción breve.